Ya hemos comentado, en apartados anteriores algunos ejemplos en los cuales en el algún centro médico, de ámbito público como privada, su falta de asepsia en el instrumental médico propició algún tipo de infección en el paciente, siendo el caso mas sonado el de la Hepatitis C (VHC).

Este tipo de infecciones, muy comunes en consumidores de drogas por vía intravenosa o a través de relaciones sexuales sin protección, también ha encontrado un mortal aliado en otra práctica,  bastante alejada del ejemplo anterior, y que se agrava teniendo en cuenta que se trata del ámbito médico. Esta práctica no es otra que la transfusión de sangre.

Contagiados por hepatitis C en hospitales y clínicas por transfusiones sanguíneas

Son muchos los casos, véase Negligencia médica por falta de medios hospitalarios, debido a la creciente inexperiencia de muchos de los profesionales sanitarios, en los que no se realiza el pertinente tratamiento de esterilización del material médico, principalmente agujas en las jeringuillas con las cuales se toman las muestras de sangre.

Ya sea por falta de material esterilizador, acumulación de operaciones, o en casos más graves, por puro desinterés, los profesionales sanitarios no desinfectan las jeringuillas después de usarlas; y lo que es mas preocupante, parecen no llevar un control exhaustivo del paciente, que lleve a tomar con extrema precaución los utensilios utilizados con un paciente que padece alguna enfermedad de carácter infeccioso.

Ahora hablamos de la Hepatitis C, puesto que es el caso más común, pero podrían ser otras infecciones de carácter mortal.

La Hepatitis C, para más información en caso de desconocimiento de síntomas, es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente al hígado. Se trata de una infección que, en su estado mas agudo presenta pocos problemas, mas que algunas molestias en la zona descrita fácilmente tratables.

Sin embargo, de derivar en infección crónica, que suele ser mas lo mas habitual (casi el 80% de los casos tratados padecen Hepatitis C crónica) su tratamiento, si bien es posible, también es algo mas tortuoso que en su versión más aguda, y, de agravarse mas podría derivar en lesiones de hígado, insuficiencia hepática derivada de una posible cirrosis por lesión, e incluso cáncer de hígado.

La solución en una gran mayoría de casos, y salvo que el cuerpo acepte los medicamentos, suele ser el trasplante de hígado.

Jurisprudencia en contagiados por hepatitis C en hospitales y clínicas

Si bien, como hemos recalcado anteriormente, la jurisprudencia con respecto al tema es variada, si bien reiteradamente se suele hacer mención a STSJ Comunidad Valenciana Sala de lo Contencioso-Administrativo, sec. 2ª, S 30-4-2010, nº 468/2010, rec. 1859/2007 por el cual una paciente denuncio a un centro médico por negligencia médica al infectarle con el VHC por mal tratamiento del instrumental médico cuando se le iba a intervenir por otro problema.

Si bien se estimo la presencia de una mala praxis, también es cierto que se desestimó la parte concerniente al agravante de la infección por parte del centro.

Esta sentencia ilustra, a modo de resumen, la situación mas habitual que se repite en la gran mayoría de los casos de infectados por VHC tras pasar por algún centro médico. La causa principal, en la gran mayoría de casos suele ser la falta de asepsia en el instrumental sanitario.

Aunque también existen casos en los que el propio profesional ha olvidado realizar el correspondiente protocolo higiénico entre una intervención y otra, lo que provoca un segundo foco de infecciones, mas grave aun si cabe que con respecto a la esterilización del material sanitario.

Se dio una situación similar en un hospital barcelonés, en verano de 2002, en la cual 4 personas fueron infectadas al haber manipulado el profesional encargado algunas jeringuillas, sin haber procedido antes al correspondiente protocolo de limpieza tras haberle realizado una operación a un paciente infectado.

Reclamar una indemnización por negligencia

Este tipo de negligencia son bastante graves, puesto que el perjuicio no deriva de un error en una intervención quirúrgica, sino de la falta de medios o de preparación de los profesionales sanitarios, en un ámbito tan común y en el cual pueden verse englobadas tantas personas como es el caso de las transfusiones de sangre.

Para estos casos reiteramos nuevamente la importancia de llevar al día toda la documentación médica, historial clínico y consentimiento informado incluidos; pidiéndolo incluso al médico o centro responsable en el caso de no disponer de este, con el objetivo de realizar la correspondiente pericia.

Es importante también el solicitar algún tipo de inspección del centro médico o del personal sanitario que ahí desempeña su labor, con el objetivo de investigar si se llevara a cabo las correspondientes medidas de esterilización en estas circunstancias, para así poder establecer un nexo de causalidad.

Estas medidas también han de servir para dar un toque de atención a la Administración sanitaria con la finalidad de que establezca los pertinentes controles para poner fin a este tipo de situaciones.

Así mismo, quedó patente en muchos casos la dificultad que tienen los pacientes para tener acceso a los medicamentos necesarios para tratar la infección de manera correcta, lo que desde nuestro punto de vista, también puede generar una negligencia. La Administración deberá tomar cartas en el asunto para solventar esta situación y dar mayor accesibilidad a estos tratamientos.

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