El ámbito médico engloba una amplia variedad de áreas, y no todas se centran en sanar algún tipo de dolencia, sino también en realizar algún tipo de modificación física, que se bien puede derivar en una intervención (con todos los riesgos que ello implica), aunque ésta en ocasiones no llega a ser necesaria por ningún tipo de urgencia.

Hablamos por supuesto de la medicina o la cirugía de carácter estético, la cual se define como una especialidad de la cirugía plástica orientada a la mejora de la apariencia de ciertas partes del cuerpo por medio de procedimientos quirúrgicos.

En lo que se refiere al apartado de la medicina, en este campo, cuyo fin principal es también la mejora de la apariencia física, es aquella en la cual se  emplean prácticas de pequeño intervencionismo, donde puede ser necesaria la práctica de anestesia tópica o local y en régimen ambulatorio.

Dentro de la cirugía estética aparecen las cada vez menos novedosas, aunque siempre arriesgadas intervenciones con láser. Entre ellas, la que mas destaca es la depilación por medio de esta técnica; es decir, se trata de un método basado en la eliminación del vello de forma permanente mediante la emisión lumínica del láser.

Negligencia por depilación láser

Este nuevo método, a diferencia de los tradicionales, consigue un resultado definitivo, si bien en muchas ocasiones no llega a ser satisfactorio, ya no solo porque su eficacia depende de muchos factores (no funciona con vellos rubios o claros, pues su función es que mediante el láser, aplicando la energía lumínica es absorbida por la melanina, que es lo que le da color, transformándose en calor y provocando la destrucción del bulbo piloso), pero también por el hecho de que, como hemos matizado antes, es una método que se caracteriza por las posibles complicaciones que derivan de la utilización de un láser, dependiendo en gran parte de la potencia con la que se aplique, y que se traducen ya sea en efectos secundarios, y sea en complicaciones mas serias, y por lo tanto secuelas.

Entre los pocos, aunque graves riesgos que pueden derivarse de una depilación láser encontramos las irritaciones dermatológicas o reacciones alérgicas, provocadas:

  • Ya sea  por algún producto anestésicoque se utiliza en los pacientes para aliviar las molestias de la depilación
  • Ya sea por quemaduras de la potencia del láser

Sobre estos últimos riesgos son en los que se debe hacer mayor hincapié puesto que es se las quemaduras tienen la consideración, bien merecida, de ser “el mayor riesgo del láser“. Una quemadura laser tiene diferentes grados de gravedad:

  • Leve
  • Grave
  • De primer grado

Entre sus efectos más leves encontramos los cambios de color de la piel, es decir, la aparición de manchas oscuras o claras (hiper o hipo pigmentación) las cuales hay que tratar con precaución para evitar posibles complicaciones cancerígenas.

Sin embargo, en grados superiores las secuelas pueden ser dolorosas e irreparables para la piel del paciente, y más aun si aparecen en zonas sensibles del cuerpo humano.

Casos de Negligencia por depilación láser

Un caso ilustrativo fue tratado por la Audiencia provincial de Navarra en una Sentencia de Junio de 2014 (SAP Navarra, EN SU SECCIÓN 3ª, nº 166/2014, 30 DE JUNIO DE 2014) por la cual una mujer instó un reclamación por daños personales causados como consecuencia de quemaduras de primer grado sufridas al recibir un tratamiento de depilación por láser en las piernas en un centro estético navarro al no haberse cumplido las recomendaciones de fotoprotección previa al tratamiento, mediando por lo tanto una omisión negligente imputable a la entidad al aplicar el tratamiento sin valorar de forma suficiente y adecuada los riesgos y circunstancias personales de su cliente.

El problema de no informarse correctamente, y por tanto de provocar las quemaduras derivó del hecho que la clienta estuvo tomando el sol cuando, obligatoriamente, por recomendación médica, debería de haberse abstenido de realizar tal práctica por lo menos durante los 30 primeros días tras realizársele la operación.

Esa información, si bien no fue culpa directa del centro (en materia de la intervención) si que debió de haberse previsto y por la tanto informado al paciente, por muy intrascendente que parezca la información.

Es por ello de vital importancia en este caso contar con el consentimiento informado válido que permita demostrar, mediante la correspondiente pericia médica, que:

  • o bien no se explicaron, de manera total o con la suficiente claridad, los posibles efectos secundarios o perjuicios que pudieran derivarse del uso del láser
  • o bien que, habiéndose explicado, fueran provocados por mala praxis del facultativo

Es en este último apartado donde debemos enfatizar por encima del resto, puesto que el uso del láser siempre ha de estar bien asegurado y ser manejado por manos expertas que sepan calibrar la longitud de onda de la luz, puesto que cualquier utilización imprudente, como hemos podido comprobar puede dañar seriamente la zona en la que se aplica, especialmente si esta es muy sensible, provocando, no solo dolencias, sino deformaciones físicas de la zona afectada, y en algunos casos, dependiendo del paciente, provocar otras enfermedades mas graves, aparte del dolor motivado por la quemadura provocada por un láser mas potente de lo habitual.