Mucho se ha comentado sobre negligencias por errores quirúrgicos, proponer tratamiento, no cuidar las medidas obligatorias de asepsia en los centros sanitarios,… es decir por acciones directas.

Pero qué pasa en esos casos en los que la acción es indirecta. Ya no se trata de un perjuicio derivado de realizar una acción, sino de no realizarla. Además de ello, no realizar controles alternativos, lo que propició que al paciente se le diera el visto bueno para que abandonase la clínica, cuando a lo mejor no estaba curado del todo, o no se realizaron las suficientes pruebas que permitiesen asegurar tal mejoría. Estamos hablando de las Secuelas por alta precipitada.

Y es que las altas precipitadas es un tema que a día de hoy preocupa mucho, ya no solo porque las demandas en este ámbito van en aumento, sino porque se demuestra la indiferencia / falta de atención, la poca paciencia o poca preparación del médico.

Negligencia médica por secuelas por alta precipitada

El caso mas corriente es el del paciente que suele acudir al servicio de urgencias, y que, tras realizarle una simple exploración, se le envía a su casa con el pretexto de que se trata de una simple dolencia o catarro, pero tras unos días  las consecuencias se agravan, pudiendo derivarse en secuelas irreparables para el paciente.

Esto podría haberse evitado con un análisis, del tipo que se trate: ya sea de sangre, TACs, u otras pruebas, en vez de darle el alta de manera tan directa. Este pequeño descuido, generado por la razón que sea, puede convertirse en una losa para el paciente, y su familia, para el resto de su vida. Y lo peor es que se pudo haber evitado con una respuesta más coherente del sanitario, en vez de buscar la rapidez del desquite.

Casos de secuelas por alta precipitada

Dictó el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº1 1 de Toledo un sentencia a tenor de la cual se condenó al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) a indemnizar con alrededor de unos 80.000 euros a los de un paciente de avanzada edad, que falleció en 2006 tras acreditarse que su muerte se produjo por una mala praxis de un médico del servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, que confundió una infección grave con un proceso febril al presentar el perjudicado un cuadro de dolor abdominal, náusea, vómitos y fiebre alta; dándole el alta en pocos minutos, con la sola consigna de tomar paracetamol y otros analgésicos, antes siquiera de saber el resultado a través de análisis que permitieren confirmar que efectivamente se encontraba ante una dolencia de urgente seriedad y gravedad, y permitiendo que falleciera en su domicilio unas horas después.

Asimismo se tenía el conocimiento que el fallecido era portador de una cardiopatía muy seria, que no fue tenida en cuenta, por mucho que algunos indicadores que se tomaron en la consulta mostraban niveles anormales de bilirrubina en el paciente.

Además, el médico sí que había iniciado unos hemocultivos (consistente en la extracción de sangre al paciente para detectar infecciones), pero ni siquiera esperó al resultado los análisis, confiando únicamente en sus conocimientos; descubriendo que el hemocultivo había dado positivo en el padecimiento de una proceso infeccioso de urgente gravedad que, de haberse tomado en serio el caso, o por lo menos haberse esperado, no habría derivado en tal desafortunado final para el paciente, que únicamente buscaba ayuda para sanarse, por parte de un profesional encargo de cumplir su deseo.

El problema aquí no se deriva de que se haya realizado mal una intervención, sino que esta ni siquiera se realizó, ni tan siquiera se considero un diagnostico alternativo (en el caso anterior no existió la paciencia para esperarlo) que permitiera determinar la verdadera dolencia que afectaba al perjudicado, y que, al no haberse tratado a tiempo evolucionó a secuela, y, en la situación mas grave, como fue el caso descrito anteriormente, en fallecimiento.

Reclamar una Negligencia por alta precipitada

La forma de reclamar acciones por responsabilidad civil, en caso de acceder a hacerlo, es la siguiente:

Describirle la situación al despacho de abogados expertos en Negligencias Médicas, para que, tras pedir la revisión pericial pertinente (tanto del perjudicado como de los documentos que acreditan la secularización) se podrán valorar las secuelas y su relación con no habérsele atendido lo suficiente en urgencias.

Demostrada la causalidad lesión-praxis, así como la viabilidad de la reclamación, la responsabilidad recaería sobre el médico que atendió al perjudicado (o la Administración de tratarse de un centro público) y decidió darle el alta rápidamente, sin proceder a ningún otro tipo de prueba que pudiera demostrar la gravedad de la dolencia, y el correcto tratamiento a seguir.

Es muy importante, para las reclamaciones, el conservar el informe ya que en éste constarán todos los pasos que se siguieron el día que se sufrió el perjuicio, y a través de los cuales se podrá determinar, no solo que la secuela se originó el citado día, sino también el procedimiento llevado a cabo por el sanitario, que será escueto de probarse su imprudencia.