Según publica el último número de la revista profesional BMJ Quality and Safetyy del que se ha hecho eco “Diario Médico”, más de la mitad de los médicos de primaria se abstendría y evitaría disculparse ante el paciente tras cometer un error peligroso para su salud, obviando completamente ofrecer una explicación sobre lo ocurrido y de reconocer su responsabilidad.

El estudio estadístico dirigido por la Dra. Kathleen Mazor, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts en Estados Unidos, presentó a una extensa muestra de médicos dos escenarios hipotéticos y les sometió a una batería de preguntas sobre cómo reaccionarían ante ellos.

El primer caso versaba sobre un retraso en el diagnóstico de un cáncer de mama, en el que jugaba un papel especial que el parte de remisión al especialista emitido por el facultativo de primaria no incluyera una sospecha oncológica que era procedente. El segundo caso se refería a un paciente de cáncer de colon que solicitó una visita domiciliaria por fatiga y diarrea y con el que no se hizo un seguimiento adecuado.

En ambos supuestos, algo más de la mitad de los participantes sostuvo que “no revelaría el error”, bien evitando tratar el tema o limitándose a transmitir su pesar por que el paciente hubiera sufrido un mal resultado. La otra mitad se dividió entre quienes “habrían reconocido plenamente” el error y su responsabilidad; y quienes habrían reconocido el daño, pero “achacándolo al sistema”, sin comentar el papel del propio facultativo en el incidente. Además, las respuestas variaban a medida que las preguntas planteadas por el paciente -que eran las que se simulaban en el estudio- se volvían más y más específicas.

¿Cuáles son las razones que supuestamente legitimarían esta actitud?: En el caso del retraso diagnóstico, la mayoría de los participantes aludió a que era probable o muy probable que el tema acabara generando una demanda judicial. Lo mismo ocurrió con el 25 por ciento de los facultativos a los que se planteó el caso de la omisión de seguimiento. Sin embargo, el análisis de las distintas variables implicadas en por qué se rehúye el reconocimiento del error revela que la gravedad percibida del error y el nivel de culpabilidad personal y de preocupación por la afectación y repercusión que ese reconocimiento del error pudiese tener en su proyección y prestigio profesionales cuentan incluso más que la perspectiva de una posible demanda judicial.

Esta nueva encuesta divulgada recientemente viene a reincidir y subrayar la renuencia mayoritaria de los médicos a revelar sus propios errores; actitud que está muy lejos de sus obligaciones éticas y de las legítimas expectativas de los pacientes puesto que los profesionales de la Medicina tienen absolutamente claro la importancia que tiene para la salud del Paciente que cuanto antes y de forma eficaz se reconozca la existencia del error y sus posibles consecuencias.


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