De la enorme cantidad de situaciones listadas en el apartado anterior (Leer Negligencia médica por falta de medios hospitalarios), como pueden ser el retraso o error de diagnostico o la falta de información, provocan que en muchos casos el médico no tenga muy claras las referencias con las cuales se ha de guiar para tratar a su paciente, o que, por el contrario, no se las transmita bien éste para realice el correspondiente tratamiento contra su malestar.

Como ya subrayamos anteriormente, uno de los mayores problemas que hemos podido determinar en materia de negligencias médicas en España venía ligado en gran parte debido a los recortes que el Gobierno ha aplicado en el sector sanitario, y que en muchos casos consisten en la disminución de materiales o recursos médicos.

Según un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en  2014 se determino que España tiene menos camas, médicos y hospitales públicos que en cualquiera de los años anteriores, y en cifras preocupantes para tratarse de un país del primer mundo.

El ratio de camas descendió hasta casi 31 por 10.000 habitantes, siendo la media europea de 53, y en enfermería se necesitó aumentar la plantilla un 40% para seguir los parámetros marcados por las leyes comunitarias, sin centrar mucho en los parámetros de calidad requeridos se cumplían en su totalidad; y en muchos casos, tampoco llegan a atender a la gran cantidad de pacientes que cada día se presentan en los hospitales.

Las dolencias, como hemos podido comprobar son variadas, y los profesionales en la actualidad, como ocurre en el ámbito jurídico, tienen que desarrollar su área de especialización, puesto que nunca se sabe cuando un simple dolor de cabeza puede derivar en una urgencia por detección tumoral, como hemos podido constatar en muchos de los casos que hemos tratado.

La poca experiencia del personal ha provocado fenómenos como el caso de conceder altas precipitadas, sin llegar muchas veces al fondo del asunto, a través de las pertinentes pruebas, lo que provoca que, en la gran mayoría de los casos, si la dolencia persiste, el perjudicado contacta con otro centro que prosiga lo realizado siguiendo las instrucciones del anterior médico, pudiendo ser éstas erróneas si el examen ha sido rápido, pudiendo agravar la dolencia en la siguiente intervención.

El objetivo actual es el de intentar evitar que el mayor número de pacientes ocupe las limitadas camas del hospital, por lo que la rapidez en los diagnósticos y el fomento abusivo de tomas de médicamente analgésicos son tónica habitual en la mayoría de los casos estudiados.

Otro caso frecuente deriva de la disminución de material sanitario para realizar las intervenciones, así como del material utilizado para esterilizar los dichos instrumentos, con la finalidad de desinfectarlos de una intervención a otra.

Esta situación se ha llevado, no solo vidas, sino que ha acortado la calidad de vida de otras, a través de la incapacitación del paciente tras haber sufrido lesiones o secuelas de la intervención que pretendía curarle.

Casos de Negligencias médicas por intervención mal realizada

La doctrina jurisprudencial es amplia en este aspecto, si bien en muchos casos al paciente no se le resarce al 100% en lo que pide, encontramos múltiples ejemplos de negligencia médica por intervención mal realizada, en los que el motivo que prima es la falta de información por parte del médico sobre los riesgos y posibles consecuentes de la intervención (Sentencia Tribunal Supremo Sala 1ª, S 8-4-2016, nº 227/2016, rec. 2050/2014)

Como caso mas concreto, y en los cuales una intervención que se ha llevado a cabo con negligencia, puede derivar en problemas a largo plazo, nos encontramos con el que se llevo a cabo a través de la Sentencia 517/2013, Sala 1ª, de 19 de julio, según la cual en un reputado centro médico habría realizado una reconstrucción mamaria a una paciente, de una manera que posteriormente los peritos determinaron de errónea, lo que llevo a la subsiguiente amputación del miembro.

Las razones fueron la asignación de otro facultativo, para realizar la operación, lo que puedo propiciar la inadecuada actuación; así como la falta de información de la intervención, que la perjudicó al padecer algunas de las contraindicaciones exigidas para realizar la operación, como lo es, por ejemplo, el hecho de ser fumadora activa.

El dato en España es preocupante, y más si cabe sabiendo que representan casi la mayoría en materia de negligencias en toda la Península.

El objetivo en estos casos es demostrar que efectivamente, alguna, o puede que un conjunto de las situaciones que hemos descrito anteriormente haya podido derivar en una mala praxis a la hora de tratar al paciente.

Por ello es importante contar con todo el historial médico o aporta cualquier documento o radiografía que pueda tener relación con la intervención que ha causado el perjuicio, por poca importancia que tenga, puesto que el más mínimo detalle puede ser importante para cuantificar el daño causado.