Se conoce como Traumatología a aquella rama de la medicina dedicada al estudio de las lesiones del aparato locomotor, es decir,  el sistema músculo esquelético está formado a su vez por dos sistemas:

  • el osteoarticular (óseo) constituido por los huesos, articulaciones y ligamentos
  • el muscular, es decir, los músculos y tendones que unen los huesos

Se ha de contabilizar también el sistema nervioso, ya que este es el responsable de la coordinación y la estimulación de los músculos para producir el movimiento,  a través de la generación y modulación de las órdenes motoras.

En definitiva, el facultativo encargado de intervenir alguna dolencia o enfermedad en esta área, véase traumatólogos o véase cirujanos ortopédicos, deberá ser consciente de que cualquier error o no seguimiento de la lex artis requerida para estos casos, podrá derivar en problemas para el movimiento de las articulaciones del individuo, evolucionando, en el caso de agravarse, en secuelas e incapacitaciones irreparables para el individuo.

Caso de Negligencia médica en Traumatología

Como caso mas leve, por decirle de alguna manera, nos encontramos con un asunto llevado ante el Juzgado de lo Penal nº4 de Valencia de Octubre de 2005, en el cual se trataba el caso de un joven baloncestista de 20 años, el cual vio truncada su carrera debido a una necrosis con úlcera en su tobillo izquierdo, fruto de una mala praxis llevada a cabo por un traumatólogo del servicio de Urgencias de la Clínica Quirón de Valencia.

Por lo visto, tras sufrir una torcedura de tobillo izquierdo mientras jugaba un partido de baloncesto fue trasladado al citado hospital donde le diagnosticaron una esguince de tobillo de GRADO DOS acompañado de una  posible lesión de ligamentos, por lo cual se vieron en la obligación de escayolarle el pie y remitirle a un traumatólogo. Cuando acudió al especialista, no solo por la cita, sino por sentir molestias anormales en la zona escayolada, éste se limitó a ordenar que se le practicara una resonancia magnética sin retirarle la férula inmovilizadora para revisar la lesión.

Debido a las reiteras molestias, achacando sobre todo una inusual presión en la zona afectada, se le traslado a otro centro donde le detectaron un edema en el tobillo, que mas tarde se agravaría en su traslado se desplazó al servicio de Urgencias de la Quirón, donde le diagnosticaron un seroma infectado y una úlcera, remitiéndolo de nuevo a traumatología, donde fue atendido por el especialista negligente que, para tapar su error le retiró la férula y le colocó otra de polipropileno, dándole el alta a las pocas horas. Sin embargo, viendo que empezaba a supurar sangre de un tono mas oscuro de lo habitual tuve que intervenírsele de urgencia por un cirujano plástico que detectó una necrosis muy avanzada, que pudo haberle llevada a la amputación de la pierna. La causa de la necrosis se debió a la hendidura de la escayola, la cual debió haberse retirada o aflojado en el momento que empezó a notarse la molestia.

A día de hoy, la sentencia dictamino que el médico infractor debería indemnizar al joven con cerca de 30.000 euros, que eso si no devolverán al chico a su vida anterior pues tuvo que abandonar su carrera deportiva debido a los dolores que aun resiente su maltrecha pierna.

Este caso ilustra una negligencia derivada de un mal diagnostico, posiblemente debido a la mala cualificación o impaciencia del especialista por acabar cuanto antes su labor. Sin embargo, las causas más habitualmente demandadas en materia de negligencias médicas en este ámbito son los malos resultados derivados de alguna operación quirúrgica o los errores durante las citadas intervenciones, ya sea por:

  • Lesionar nervios
  • Infecciones postquirúrgicas no diagnosticadas precozmente o no tratadas adecuadamente, así como Síndrome compartimental no diagnosticado a tiempo.
  • Intervención quirúrgica del miembro erróneo
  • Mal implante de alguna prótesis o material de osteosíntesis mal colocado, lo que puede provocar desigualdad de tamaño entre diferentes miembros

Asimismo se considera imprudente el inadecuado seguimiento médico del paciente tras la cirugía o tratamiento, como hemos constatado a raíz del caso anterior, pues pueden provocarse infecciones, mala consolidación o desplazamiento de fracturas o incluso alteraciones de las funciones motoras al no realizarse la correspondiente rehabilitación.

Donde aumenta descomunalmente el número total de Negligencia médica en Traumatología es en la sección de Urgencias, donde la rápida respuesta de los facultativos es vital para evitar cualquier situación de desgracia, y mas aun sabiendo que se prevé intervenir un sistema que puede afectar a múltiples articulaciones del aparto locomotor humano.

De ahí la importancia que tendría la remisión de consentimientos informados genéricos que avisen, no solo de los riesgos y alternativas de la zona que se va a operar, sino que ello puede tener un efecto en otras articulaciones.

Si usted o algún familiar ha sido víctima de este tipo de negligencias, tenga en mano todo el historial clínico pertinente, consentimiento informado incluido (y de no tenerlo, reclamárselo al médico interventor pues es derecho inherente a todo paciente, y muchas veces, o no se pide, o de pedirse, está incompleto o no contempla todas las vías) con el objetivo de realizar la pericia que, de ser viable la demostración de la mala praxis, permitirá la reclamación por daños derivados de la actividad del traumatólogo, o responsabilidad civil profesional.